Dia 0

Empezar de cero, como reescribiendo una historia, contada en otra época, pero con una nueva visión, esto es lo que me ocupa ahora. Decir de nuevo las cosas, desde otra óptica. Se puede? repensar la vida? es una forma de crecer? de madurar?

viernes, 13 de junio de 2014

La felicidad

La felicidad es tan efímera, como la vida de las partículas subatomicas. Cuando la sentís, te das cuenta, que a los segundos quizás, esa sensación de euforia, de éxtasis, ya no existe, y da paso a lo que llamamos la normalidad, y lo que yo defino como la vida chata.

En mi caso particular, esa felicidad efímera va y viene como en un sube y baja, (recuerdo cuando era chica, la sensación de placidez que me daba subir, y quedarme allí arriba un buen rato, hasta que mi compañero/a de juego, decidía, impulsarse con los pies y cambiarme de posición). Esa es la sensación mas cercana y el ejemplo mas válido, de lo que significa felicidad, por lo menos para mi.

Encontramos la felicidad en las pequeñas cosas, los detalles, una mirada, una sonrisa, un gracias. Un recuerdo.

La vida chata en todo lo demás. Una palabra mal dicha, un olvido, la vista perdida cuando estamos hablando.
La vida chata, la tristeza, lo cotidiano. Lo normal.

En mi búsqueda de la felicidad, me encontré muchas veces, luchando contra molinos de viento, haciendo justamente lo contrario a lo que quería, solamente para obtener el beneplácito del resto. La bondad de los otros. Haciendo lo que el resto quiere, no solo no encontré mi propia felicidad, sino que ayudé a que el otro sienta por mi una aversión casi visceral .

Y contra eso no se puede hacer nada. Absolutamente.

Cual es entonces el camino a seguir?

Escuchar mi propia voz. Hacer, lo que realmente quiero y siento que me va a hacer feliz. Porque el resto, una vez que me vea feliz, va a tener dos opciones, acoplarse a mi felicidad, o seguir su camino, alejándose lo máximo posible, simplemente porque es incapaz de sentir empatía conmigo.

La felicidad dura tan solo unas décimas de segundo. Hay que trabajar todos los días para que esos segundos se transformen en minutos, luego en horas, y luego quizás podamos vivir felices, para siempre.


martes, 3 de junio de 2014

De eso no se habla

Es complicado. En cada casa, en cada familia, en cada célula social, existen normas de convivencia, de conducta, leyes, no escritas, que hacen que uno se comporte de una u otra manera. Cada célula social, tiene la suya, a veces coincidimos en algunas "leyes"; en otros casos no entendemos cómo funcionan, cómo es posible que las cosas se den así?

Me cuesta interactuar con el otro, cuando el otro es de alguna otra célula social. Pero trato, siempre trato. Intento aprender sus leyes, para no quedar como una "desubicada". El tema es cuando los miembros de la otra célula social, no aceptan mis reglas, mis leyes. No les interesa aprenderlas. Se hace difícil, poder concretar un proyecto. Poder hacer, cosas, algo.

Diferentes formas de pensar, diferentes formas de ver la vida, hacen que seamos distintos unos de otros.

Esa es la magia de la convivencia, del aprender, del vivir!

Muchas veces nos topamos con paredes, duras, que nos hacen golpear la cara.
Otras veces, palos en la rueda, otras, piedras, en caminos llanos.

Pero la clave está en poder levantarse, y seguir, sortear los impedimentos, que proponen los otros, continuar de alguna manera.

Desde un: "no me gusta cómo te queda el pelo así", o "no quiero que te vayas de viaje". O "no me gustaría que cambies de trabajo"." No quiero que te mudes", son simplemente formas de interrumpir nuestra senda, hacia un futuro mejor. Y formas de interponerse en nuestro camino, de personas que si bien, pueden relacionarse con nosotros de la mejor manera y con los mejores sentimientos, logran que nos sintamos mal, que nos demos por vencidos, y que no intentemos nada nuevo.

En mi camino, siempre tuve piedras, palos, hasta pozos de oscuridad, desde los que no podía ver la luz del sol.
Desde esos pozos de oscuridad, desde ese piso liso, donde había tropezado con esa roca, gigante, pude levantarme, no una, sino mil veces.

Por eso, a cierta edad, me dije: no voy a permitir que alguien más se interponga en mi camino. No voy a dejarme doblegar por los demás, sean o no de mi propia célula social.
No voy a darme el lujo de caer nuevamente.

Y acá estoy, luego de un par de tropezones, pensando cuales son mis pasos a seguir.

Por supuesto seguir adelante, llueva o truene. Por que como dicen por ahí: un tropezón no es caída. 

Y lo más importante: Estas dos piernas fuertes, supieron bancarse muchas cosas, muchas!. Hijos, divorcios, familias (políticas o no). Amigos y amigas, ex amigos y ex amigas. Novios y parejas. Todo Y siempre, estuvieron firmes, sosteniendo lo mas importante que hay sobre ellas: un corazón fuerte, un cerebro pensante, y unos ovarios, que aún siguen siendo esos ovarios que hay que ponerle a todo lo que uno ama y defiende.

Lo que no se dice: eso que la mayoría calla. Lo que piensan de uno, el rol que obtenemos en esta célula social, eso, ya no me interesa. Mi camino está rodeado de las personas que amo. Que me acompañan un tramo. A veces se van para hacer el suyo propio, y vuelven más adelante a entrecruzarse.

Mi camino es uno, y es mío. 
Y ese es el punto. Y aparte.