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La felicidad

La felicidad es tan efímera, como la vida de las partículas subatomicas. Cuando la sentís, te das cuenta, que a los segundos quizás, esa sensación de euforia, de éxtasis, ya no existe, y da paso a lo que llamamos la normalidad, y lo que yo defino como la vida chata.

En mi caso particular, esa felicidad efímera va y viene como en un sube y baja, (recuerdo cuando era chica, la sensación de placidez que me daba subir, y quedarme allí arriba un buen rato, hasta que mi compañero/a de juego, decidía, impulsarse con los pies y cambiarme de posición). Esa es la sensación mas cercana y el ejemplo mas válido, de lo que significa felicidad, por lo menos para mi.

Encontramos la felicidad en las pequeñas cosas, los detalles, una mirada, una sonrisa, un gracias. Un recuerdo.

La vida chata en todo lo demás. Una palabra mal dicha, un olvido, la vista perdida cuando estamos hablando.
La vida chata, la tristeza, lo cotidiano. Lo normal.

En mi búsqueda de la felicidad, me encontré muchas veces, luchando contra molinos de viento, haciendo justamente lo contrario a lo que quería, solamente para obtener el beneplácito del resto. La bondad de los otros. Haciendo lo que el resto quiere, no solo no encontré mi propia felicidad, sino que ayudé a que el otro sienta por mi una aversión casi visceral .

Y contra eso no se puede hacer nada. Absolutamente.

Cual es entonces el camino a seguir?

Escuchar mi propia voz. Hacer, lo que realmente quiero y siento que me va a hacer feliz. Porque el resto, una vez que me vea feliz, va a tener dos opciones, acoplarse a mi felicidad, o seguir su camino, alejándose lo máximo posible, simplemente porque es incapaz de sentir empatía conmigo.

La felicidad dura tan solo unas décimas de segundo. Hay que trabajar todos los días para que esos segundos se transformen en minutos, luego en horas, y luego quizás podamos vivir felices, para siempre.


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(Septiembre de 2010) "En la cocina"

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Nos miramos, nos reímos,

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y otra

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tomamos una copa de vino

Prendo unas velas

prendo la estufa

y pronto,

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las luces tenues de las velas

encandilan

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vos me hablas

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La convivencia

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Pero hoy me voy a referir a la convivencia en general.
Varios ejemplos:
Ejemplo 1: La cocina de la oficina En mi oficina, somos muy pocos, diría que 7 estamos todo el día en ella, y de esas siete personas, 5 somos mujeres. Y la cocina, que es una cocinita, que tiene un microondas, y una pava eléctrica, es decir, en la que no se puede cocinar, está mas sucia que la cocina de la fonda de Villa del Parque, PIQUITO, Me pregunto siempre, por qué? A quien le tiembla el pulso a la hora de servirse azúcar? Por qué cuando se le cae no la limpia? Si es solo cuestion de pedir una escoba y una palita? La segunda pregunta que me viene a la cabeza es, por que si somos 5 mujeres, yo soy la única que termina limpiando la cocina y los chiqueros de azúcar, yerba, agua, etc que aparecen. Ni  hablar de limpia…